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Originalmente tres aviones Douglas DC 3 pertenecientes a la Fuerza Aérea, ya radiados después de largos años de servicio, junto con una cantidad de repuestos, fueron adquiridos por la empresa Control Logística, la que finalmente no llego a darles utilidad.

Así fue como fueron destinados en la Base Área Material Quilmes para que se les asigne destino.

A mediados de Enero de 1996 empieza a tomar forma la posibilidad de obtener el TC 34, que estaba destinado al museo en la misma Base, ya que para llevarlo hasta el Hangar que lo albergaría, debido a su tamaño era necesario efectuar una gran tala de árboles.

En una de las reuniones que tuvimos con el Vicecomodoro D. Carlos Bianco en la que se le informa de nuestra actividad en la practica del aeromodelismo, de las convenciones anuales y la ininterrumpida tarea de difusión de la actividad que nuestro Club viene llevando adelante desde hace 25 años, se vuelve a tocar el tema del TC 34 y se le comenta lo importante que seria para nosotros como institución contar con el avión en exposición en nuestro campo de vuelo lo que haríamos con un trabajo de restauración previo; a lo que el Vicecomodoro nos informa que es muy probable que el TC 34 sea destinado al Club.

Un sueño empezaba a Hacerse realidad.

El día 16 de Marzo por la tarde fuimos un grupo de socios a la base para hacer un relevamiento general de las dimensiones del avión y de la ruta que se seguiría para el transporte del DC 3 hasta el campo de vuelo. “Que grande es un DC 3“ aun sin las alas y los planos de cola el fuselaje era enorme, tanto que, como después pudimos comprobar, apenas pasaba por la mayoría de las calles urbanas.

Además tuvimos que desamurar y quitar de su sitio un gran arco de la entrada a la base, construido en tubos ya que su ancho no permitía el paso del avión. La tolerancia y disposición de las autoridades de la Base no pueden dejar de ser destacadas ya que se nos permitió y facilito todo trabajo necesario para poder transportar el avión.

y... LLEGO EL GRAN DÍA.

El domingo 17 a las 0.600 horas, bueno, las seis de la mañana nos encontramos en la base con el camión remolque para empezar el transporte del avión, que resulto una verdadera aventura, con la colaboración de personal de la Base y la ayuda de un autoelevador dimos comienzo al traslado. Que viaje!!!

El primer tropezó surgió cuando sin haber salido todavía de la Base se rompió la lanza de transporte de la que el trailer arrastraba el avión por su rueda de cola, debido a una frenada la inercia del fuselaje comprimió la lanza y esta al doblarse se partió. Hubo que ir a buscar una maquina de soldadura eléctrica.

Mientras esto se hacia empezaba a amanecer y el día se anunciaba con buen clima, los primeros rayos del sol nos vieron saliendo de la base haciendo zig-zag para esquivar las columnas del portal de entrada y los primeros obstáculos, en ese momento empezamos a medir en su verdadera magnitud lo lento que seria el avance, sobre todo para salvar obstáculos.

La mayor parte de las maniobras se hacían a pulso, es decir, desenganchábamos el camión, tomábamos la lanza y a mano se maniobraba el avión que es realmente pesado.

El avión apenas cabía entre los árboles y las ruedas, con una trocha de 7.00 mts. Ocupaban la calle de cordón a cordón.

Al hacer unos treinta metros un árbol un poco mas cerca de la vereda impedía el avance y el propietario nos permitió cortarlo, hasta nos presto un serrucho.

La reacción de los vecinos fue increíble, aunque teníamos la sospecha de que lo llamativo de la operación atraería algo de publico no imaginábamos la magnitud de la reacción de la gente, vecinos, casuales transeúntes y todo aquel que en esa mañana pudo ver un avión de ese tamaño por las calles de Quilmes. Creo que nosotros mismos no nos dábamos cuenta de lo insólito del hecho que despertó toda clase de reacciones como veríamos mas adelante.

Para llegar a la primer esquina tardamos mas de una hora, y otra media hora mas para dar vuelta esa esquina.

Por supuesto el transito se altero, pero lo llamativo del avión en la calle soslayaba los inconvenientes que ocasionábamos a los autos y colectivos.

Divertida fue la parada que hicimos cuando llegamos a la primer gomería que encontramos, el gomero no salía de su asombro cuando le pedimos que infle las gomas ...¡Al avión!

El recorrido por el boulevard fue rápido y sin inconvenientes ya que el ancho de la calle sin obstáculos nos permitió avanzar a buen ritmo, solo debíamos esquivar los cables que íbamos encontrando, quiero aquí destacar el trabajo que realizo durante todo el traslado (unas ocho horas) el audaz colaborador que asomado por el techo de la cabina del avión iba levantando los cables y pasacalles que encontrábamos en el camino, nunca pensamos que hubiera tantas cosas atravesando la calles.

Cuando llegamos a la barranca en la que la calle Rivadavia baja hacia el río decidimos subirla a contramano, para lo cual había que desviar el transito y así se hizo.

A propósito de la reacción de los vecinos, aquí era notorio que a medida que subíamos la barranca y al mismo tiempo el nivel económico del barrio las reacciones eran cada vez más adversas, solo porque en la puerta de sus casas ocurría algo insólito.

Para poder seguir tuvimos que subir a pulso dos autos a la vereda ya que no dimos con sus dueños, uno de ellos por supuesto se enojo mucho cuando un rato mas tarde vio su coche sobre la acera.

Las reacciones y los comentarios adversos eran cada vez mas, escuche a una señora que dijo “.-Esto es un atropello“. !!! ??? Creo que dábamos la impresión de ser unos invasores improvisados ya que todo el mundo tenia su propia versión de como debe transportarse un DC 3 por la calle desde Quilmes hasta Ezpeleta y nosotros éramos los únicos que no lo sabíamos. Aun así seguimos adelante, lento pero avanzando, llegamos por la calle Pringles hasta la esquina con Garibaldi (el avión pasaba apenas entre los árboles) hasta que alguien que se identifico como funcionario municipal, tal vez en busca de popularidad, nos detuvo hasta que se hiciera presente la policía tratando de impedir que siguiéramos adelante.

Cuando llego el patrullero explicamos a los oficiales lo que hacíamos y por que estábamos detenidos en la calle, estos se comunicaron con el Comisario al que explicaron la situación, entonces este les dice por la radio “.- Que pongan el avión a un costado y lo dejen allí“.

El oficial tuvo que explicar que el avión en cuestión

¡Ocupa toda la calle!

La lógica y el sentido común dieron la respuesta correcta: Se nos indicó que sería destacado un patrullero para escoltar el traslado y abrir camino durante el trayecto hasta el Club.

La colaboración policial fue inapreciable y el “funcionario“ nunca lo sabrá, pero nos presto un valiosísimo servicio.

Una ovación respondió a la noticia, de parte nuestra y de parte de los vecinos ya que la mayoría veía con curiosidad y simpatía lo que estábamos haciendo: Un grupo de locos llevando un avión de ese tamaño por la calle.

Además a esa altura la gente que se agrupaba en torno nuestro y que venia desde varias cuadras a la redonda no cesaba de sacarle fotos al avión en la calle, ponían a sus chicos delante para fotografiarlos, se hacían fotografiar ellos mismos, algunos filmaban, realmente fue inolvidable.

En este tramite perdimos casi dos horas pero a partir de allí gracias al trabajo del patrullero llegamos sin novedad hasta la avenida Mitre y por esta el resto del viaje fue mucho más rápido y sin inconvenientes.

Aquí también la gente nos escoltaba con cámaras fotográficas y filmadoras. Muchos seguían al avión solo para verlo de cerca, y cuando sugeríamos a los automovilistas que se desviaran ya que íbamos hasta Ezpeleta, respondían “.- Pero yo quiero seguir al avión “

Las ultimas cuadras se hicieron cada vez mas largas por las horas que llevábamos en el viaje pero el destino estaba cerca, finalmente el avión entro al Club por el alambrado cerca del canal que corre paralelo a la pista y la ovación fue generalizada, de todos, quienes habíamos trabajado, vecinos y socios del club que se acercaron en los últimos tramos. !!!Finalmente el DC 3 estaba en el club, parecía increíble pero lo habíamos logrado !!!

Para quienes estuvimos involucrados en este histórico suceso el recuerdo será imborrable.

Un gran trabajo dio comienzo desde entonces en la restauración del aparato, con la espontánea colaboración de los socios y sobre todo de los mas jóvenes que con un contagioso entusiasmo están llevando a cabo la tarea de dejar el avión en las mejores condiciones para exhibirlo con el verdadero orgullo de ser posiblemente el único club de aeromodelismo con una reliquia de tal valor en su campo de vuelo.

 

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